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EL CECIDIC presente en la “Minga por la defensa del Territorio y la democracia de la vida, la justicia y la paz”

2019 04 10
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Comuneros y comuneras, líderes y mayores espirituales; quienes trabajan en el Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad – CECIDIC – también se prepararon para apoyar la “Minga por la defensa del Territorio y la democracia de la vida, la justicia y la paz”. Desde la Tulpa se hizo acompañamiento espiritual con la guía de los Mayores y se planearon diferentes actividades como recoger leña y tener listos algunos alimentos para compartir con la gente que ya estaba en las vías y campamentos. Desde acá se empezaron a sentir las ganas de vivir esta Minga, porque no es cualquier cosa, y eso lo dejaron ver los trabajadores del CECIDIC en diferentes escritos y audios (Muy sentidos) que realizaron luego de vivenciar este espacio tan importante para los Pueblos Indígenas.


La expectativa de la comunidad suele ser alta con respecto de la participación del CECIDIC, creo que la gente comprende que no podemos acompañarles todo el tiempo pero que en el momento que nos corresponde lo hacemos y con total convicción.

Me parece que sin sobresaltarnos o sobreactuarnos, sabemos que lo importante es estar y sumarse a la dinámica, sea que se necesite acudir a reforzar los espacios ocupados o porque corresponda la cocina, la guardia, sea que la orden sea esperar o actuar, según orden de la autoridad.

Diego Y.


A la minga…

Ese era el común denominador entre los que se intercambiaban ideas durante los días siguientes a la hora cero que tuvo como consecuencia el taponamiento de la vía panamericana.

Desde el campus del CECIDIC se observaban transitar las chivas cargadas de mercados, leña y a los mingueros y mingueras con sus pulmones llenos de efusividad, acudiendo al llamado del deber ser Indígena, indios, como dirían los de corbata y traje. Entusiasmo y esperanza, características con que acudían a participar de la gran minga por la vida, el territorio y la paz, las cuales vivencié cuando me encontré abordando la chiva, con maletín a hombros, bastón en mano y todos los pensamientos cargados de ansiedad y expectativa. Vamos a luchar, vamos a la guerra, está lloviendo mucho, hay que reforzar con personal los campamentos, hay que organizar cocina, logístico, el presidente no quiere venir… eran conversaciones que hacían unísono el viaje, ya algunos con caras pensativas, otras al ritmo de la música con la que el conductor amenizaba el vehículo, trataban de persuadir la distancia y el tiempo que había entre el CECIDIC y los campamentos definidos para la minga.

Así inicia mi participación en algo que hasta el momento no había dimensionado, pero que podría verlo desde ya, como el proceso de lucha y resistencia más rico y valioso para estas comunidades. El reencuentro de los pueblos originarios, pueblos campesinos y populares que le apostaron desde la minga afrontar objetivos comunes de la política nacional, la organización, la cultura, la paz, el territorio, el medio ambiente, la salud, la educación, la negación a ser olvidados y sobre todo las ganas con las que se lucha para aferrarse a la vida, a costa inclusive de su misma muerte; son acontecimientos que enmarcan el devenir de estas comunidades con un estado ausente y orientado a responder a otros modelos de cultura y sociedad. Este contexto hace posible mi reencuentro con las formas de lucha y resistencia abnegada por las colectividades aquí presentes.

Vamos llegando, eso era evidente, a la distancia se dejaban ver las carpas, los ranchos, como si se tratase de campamentos de ejércitos en la edad media o ejércitos independentistas de cultura, territorio y gobierno, eran miles de personas como soldados anticipando una gran jornada de confrontación. Todos distribuidos estratégicamente sobre colinas, que hacían del paisaje un ambiente lleno de fuerza, organización y valentía. Llegamos… grita el chofer de la chiva, bájense rápido, debo recoger a otros comuneros en otra zona; muchos comuneros salían al encuentro de los víveres, era comida fresca y junto a ella, la satisfacción de contar con nuevas personas que van llegando para aguantar las condiciones, la rusticidad del clima, llegando a dormir a la intemperie y porque no, con la determinación de apoyar en la inmediatez, la confrontación directa con la fuerza pública de este estado que se niega a escuchar y conversar sin la fuerza. Los caminos de lodo nos mostraron el sitio para acampar, espacios que habían sido habilitados por otros que recogían sus cosas para retornar a sus casas y ver a sus familias, oxigenar su espíritu y luego de unos cuantos días regresar con la fuerza necesaria para aportar y continuar con la lucha y la resistencia.

Los días que se permitieron hacerme partícipe de este acontecimiento histórico para el Cauca, Colombia y la humanidad, estuvieron cargados de experiencias, escasez de agua para el aseo personal, las distancias a recorrer para conseguirla, levantarse a las tres o cuatro de la mañana para dar inicio al fuego que alentaba el desayuno en fondos y ollas que pudieran abastecer a los cientos de participantes por cocina, actividad repetitiva durante todo el día y todos los días que precedían al ritmo de las negociaciones y sus retrocesos. Se habían construido tiendas con lonas, plásticos y carpas para refugiar los dormitorios improvisados, sitios que estaban adaptados para hacerle frente al clima y al tiempo, la cocina y la leña y los víveres de las intensas lluvias y lodazales, hacían del tiempo y de las manos trabajadoras, insuficientes para garantizar a la perfección cada tarea planteada.

Las noches transcurrían alrededor de murmullos, risas, rabietas, otros improvisando tulpas para enfrentar el frío y las lluvias y hacer los momentos más llevaderos, para garantizar armonía a sus participantes alrededor del fuego, recrear anécdotas acontecidas durante el día, pero también con historias míticas, heredadas por la tradición oral y ofreciendo a los espíritus como culturalmente se hace con chicha y chirrincho, porque afortunadamente eso sí salía de donde menos se esperaba. Se hablaba de nuevas formas de gobierno, idealizando sarcásticamente los imperios, las nuevas sociedades, una nueva Colombia, cómo y porqué deberían ser así, sus formas y estructuras organizativas para garantizar realmente esos conceptos tan complejos como la equidad, la autodeterminación, la pervivencia, el respeto, la vida, la economía, el medio y la naturaleza, esa relación inexistente hasta el momento entre bienestar, cultura y paz.

Mencionar el trabajo psicológico que hacían los aviones y helicópteros sobre los campamentos, interrumpiendo los pocos instantes de quietud y tranquilidad que se vivía al interior de las carpas o espacios comunes, acciones férreas con el propósito de desgastar y derrumbar moralmente a esos cientos y miles de participantes de pueblos indígenas, campesinos y populares, no pretende recrear la forma y los posibles impactos de sus acciones sobre la minga, sino por el contrario decir que fue un gasto inoficioso, ya que cada acción del gobierno para persuadir y fraccionar la minga fue repelida heroicamente por todos y cada uno de los mingueros, gracias a su convicción y determinación de causa.

La minga se mantuvo durante 27 días soportando tanto la intensidad de los eventos naturales como la lluvia y los fuertes vientos que azotaban las carpas, pero también superó la avanzada mediática de la burguesía deslegitimando la protesta y criminalizando a sus actores, asociándolos con grupos armados al margen de la ley. Pero también tuvo que soportar y superar bombardeos de gases e incursión de la fuerza pública a zonas de campamento de los comuneros y campesinos. Muerte de compañeros de lucha… y aun así se mantuvo la minga, aun así, nos mantuvimos en pie de lucha, porque qué sería de la minga sin sus familias de guerreros milenarios.
Esto es lo que puedo decir… otros tendrán otras aventuras, otras intencionalidades, serán vanguardia en cada aspecto del que hacer de la minga, mi gratitud a todos y cada uno de ellos. A los caídos, el compromiso de continuar con lo que a ellos les quedó en el camino. Con esto mi fe se reanuda a través de la lucha.

Pay.

Luis O.


Minga: hace unos 50 años, se invitaba a la gente para realizar trabajos como: rocería, deshierba del maíz, desmatona de potreros, hacer chambas, etc.; y a cambio recibían los participantes una buena porción de carne y mote.

Hoy se realiza la “Minga” para exigir los derechos de los Pueblos Indígenas, tenemos que históricamente han sido desconocidos y vulnerados por los gobiernos de turno.
Muchos de los derechos que hemos adquirido han costado muertes, personas heridas y líderes desaparecidos.

Si toda Colombia y el mundo se despertaran y aprendiera la organización y lucha que libran los Pueblos Indígenas, especialmente los caucanos, este país y el mundo cambiaría para siempre, la forma de gobernar un estado.

En Monterilla y El Pital, gente humilde y sólo con bastones de mando, se enfrentaron a un gobierno arrogante y armado hasta los dientes. Si logramos que el Duque llegue a la Minga, es una garantía política histórica.

Los héroes en Colombia sí existen y están en la “Minga”

Minguero: Reinaldo Opocue C.


MINGA INDÍGENA NASA PI’TXNXI O NASA PKHAKHENXI

Se completaban más de 20 días estable que en tono de broma decían !ya soy de acá! quiero que me den consta de momentos de encuentros como familia NASA origen del PNAASA que significa desde la espiritualidad sombra o visión. Por ello se comparte o se intercambian conocimientos basados en las experiencias de nuestros mayores desde el sentir- pensar para actuar de manera muy compartida.

LA MINGA INDIGENA MONTERILLA RESGUARDO SA’T TAMA KIWE.
Nos encontramos gran parte de la familia nasa local regional y nacional para conjuntamente reclamar nuestros derechos vulnerados por varias décadas y gobernabilidades.

Tras la demora de llegada del señor presidente Duque, la minga se convierte en un encuentro educativo pedagógico realizándose una serie de actividades participativas con niños, niñas, jóvenes y adultos para el deporte, música, danza, artesanías, talleres, informaciones y la concentración firme y decidida de la guardia indígena en la vía panamericana.

Quienes participan en la minga. Antes eran mayores, hoy en su mayoría son integrantes niños (as) jóvenes y mujeres que están muy convencidos en defender los principios de vida desde la espiritualidad y todos los seres que habitamos en nuestra Madre Tierra y su dimensión. Tras el caminar se van uniendo otros pueblos indígenas de américa latina, sectores como el campesinado, afros, organizaciones nacionales e internacionales, medios de comunicación, sectores políticos que apoyan la causa.

La minga día a día nos hizo más fuertes, no se sintió cansancio, por lo contrario la lluvia y la escasez de agua nos hizo valorar y saber aprovechar lo que la madre naturaleza nos ofrecía. Los jóvenes particularmente querían siempre estar en acción, quiero decir les faltaba la pelea y al no tener cierta acción les infundía recrearse en el deporte, la música y el baile para mantener los buenos ánimos.

Como minga… mucha comida como para durar más de dos meses, la comunidad siempre en su relevo, unos llegaban otros se iban, era el rol de todos los días, algunos de propiedad para procrear una nueva familia con muchos mingueritos. Otros decían; yo me fui para mi casa pero regresé al otro día, porque en mi casa no había carne. Viva la minga cxhäcxha - cxhäcxha

Mayor Arcenio A.


¿Pero, qué es una Minga?

Para nosotros, las comunidades indígenas La Minga hace referencia al trabajo colectivo y comunitario con los fines de obtener una utilidad social en este caso, aquí se hizo la invitación a toda la comunidad Nasa del Cauca a participar en la construcción en comunidad y a trabajar por un objetivo en común de manera conjunta. La minga es liderada por los líderes sociales quienes son nuestros representantes ante los entes del gobierno y son quienes hacen la convocatoria a la gran mayoría de la población y donde la comunidad acude al llamado, para ser partícipes de la gran movilización donde con el esfuerzo físico y mental de cada uno de nosotros hacemos del encuentro una gran celebración de vida, de amor, donde podemos interactuar con otras comunidades donde de esta manera como pueblos milenarios reforzamos nuestros lazos a través del trueque de un alimento con otro, la conversa al lado de los fogones de las cocinas contando anécdotas, el compartir de comidas tradicionales y bebidas propias (yu´beka, beka).

Con esta gran movilización los pueblos indígenas demostramos una vez más que estamos más vivos y fortalecidos que nunca, donde esperamos que el gobierno nacional en cabeza del señor presidente IVAN DUQUE también haga presencia en la mesa de diálogos con el fin de que conozca todas las necesidades que nos aquejan y que se comprometa y cumpla primero con compromisos de gobiernos anteriores y luego se pueda llegar a acuerdos dignos para nosotros

Lo que más nos preocupa a las comunidades alojadas en los puntos de encuentro o concentración del Pital y Monterilla son las posibles arremetidas por parte del gobierno para detener la “Minga social por la vida, el territorio, la democracia, la justicia y la paz en nuestros territorios”. Las probables retenciones sin el debido procedimiento por parte de la Policía a líderes indígenas, los enfrentamientos de algunos mingueros y el Esmad, han dejado unos saldos negativos donde las comunidades indígenas y campesinos han sufrido unas bajas y otros simplemente heridos en repetidas ocasiones.

Alejandro P.


Es interesante observar cómo otros critican la minga diciendo “- Esos indios armando desorden por nada” pero no es así, yo diría más bien, esos Colombianos, porque no es una minga tan sólo de indígenas, sino una minga que integra muchos grupos sociales, podemos encontrar mestizos, los afrocolombianos, los campesinos, los estudiantes, los trabajadores, los indígenas de diferentes regiones del país, que nos acompañan y resisten por una misma causa, por el cumplimiento de nuestros derechos, esto causa que muchos colombianos que no están acostumbrados a exigir y se ofenden cuando otros grupos sociales lo hacen, no brindan apoyo sino críticas y hasta ayudan a conspirar contra la minga por unos cuantos pesos, para más adelante seguir en la misma situación, sufriendo por falta de oportunidades y con las mismas necesidades básicas que el gobierno no les garantiza y seguir lamentándose por su gobierno.

Los afrocolombianos que nos visitaron y apoyaron de distintas formas, a los campesinos que resisten y aun así siguen produciendo alimentos para todo un país que les da la espalda cuando exigen sus derechos, los indígenas cuidadores de la Madre Tierra, que permiten que llegue el agua, el aire puro desde las montañas hacia las grandes ciudades, que les permite su existencia y que sólo ven a los indios que no hacen nada y que sólo dejan llenan de rastrojo la tierra y no la “explotan” como lo hacen las grandes industrias que devoran selvas enteras.

La mujer está jugando un papel tan esencial en la minga, ya no se deja cuidando la casa; la mujer, ya participa de estos eventos tan importantes para las comunidades, nos apoyan, organizan eventos con sentido cultural, nos apoyan en la preparación de los alimentos, hacen compañía a la minga, aportan y organizan con su sabiduría. Las mujeres organizaron una actividad muy admirable en la panamericana en la concentración de Mondomo, realizaron la actividad de siembra de árboles, pidiendo perdón y devolviendo un poco a la Madre Tierra, de lo que tomamos cuando se iniciaron las manifestaciones, para aquellos críticos personajes que desde la comodidad de sus casas nos reprochaban por la tala de árboles sobre la vía, para ellos, para dar ejemplo, se sembraron más de 100 árboles frutales para sanar un poco la Madre Tierra.

Por último, me complace profundamente haber participado en la Minga; la organización y acompañamiento que tienen las organizaciones indígenas, a pesar de que todos no valoren y miren con ignorancia desde lejos los tropezones fútiles de la minga; desde el sentir nasa, esto nos une, nos fortalece, para seguir resistiendo ante los atropellos de los gobernantes de “Cuello blanco”.

Lorena T.


Monterilla- Caldono-Cauca

La lluvia no había parado de caer, durante las noches el sueño era arrullado por el constante sonido del agua e interrumpido en ocasiones por el molesto ruido del helicóptero de la fuerza aérea colombiana que sobre volaba los campamentos constantemente.

Ya de madrugada compañeros y compañeras iniciaban una nueva jornada en minga. Era el día número 23 y muchas de las personas de los resguardos indígenas y movimientos sociales del suroccidente del país permanecían en los campamentos y carreteras desde el primer momento el pasado 10 de marzo en medio del barro, la lluvia, el sol, los refriados, los malestares de salud y en algunas zonas la escasez de agua.

La fuerza milenaria y ancestral de mayoras y mayores convocan la resistencia y marcan el camino de la lucha, llenando de valor y dignidad las comunidades que se unen para decir basta a las acciones corruptas, mentirosas, engañosas, asesinas, discriminatorias y represoras del Estado colombiano y de este sistema social de muerte, extracción, ambición y destrucción que nos envuelve cada día.

Vivenciar la minga es entonces la oportunidad de unirnos, acompañamos, darnos fuerza y tejer mundos mejores de mayor armonía y equilibrio en nuestros territorios. En minga aprendemos desde las cocinas, la vía panamericana, los caminos, las conversas, los tejidos, los deportes, la guardia, la risa, el susto, la tristeza y el dolor, la música, las tulpas, la chiva y la sorpresa de lo cotidiano. En minga nos encontramos con la educación desde lo propio haciendo y sintiendo con el corazón, buscando beneficios y más oportunidades para todos los sectores sociales, en especial los más oprimidos.

Mientras los líderes dialogan buscando acuerdos y negociaciones, el pueblo se mantiene atento y resistente. Pese a las intimidaciones de las fuerzas dominantes y la estigmatización de los medios masivos de comunicación la minga se mantiene viva significando un campo fértil para sembrar rebeldías que en el tiempo de cosecha darán frutos de alegría, libertad y buen vivir para los pueblos.

Laura A.


La minga es la lucha y resistencia de nuestros pueblos, exigiendo lo que nos corresponde. Es unidad: Tierra, Cultura y Autonomía.

Es la forma de hacerse sentir en todo el país, que existimos y que nuestra cultura todavía sigue caminando con el legado de nuestros ancestros.

Liberar la Madre Tierra, equilibrar el pensamiento; es la lucha continua de querer ver la comunidad mejor.

Un amor inalcanzable
Nadie podrá acabarlo
Iluminado de senderos
Dando pasos a nuevos
Amaneceres con alegrías
Disfrutando de toda la fuerza de la Madre Naturaleza
Movimiento
Indígena
Nunca desfallezca y siempre
Goza de toda la riqueza a donde hay
Armonía y equilibrio

Diezly Y.


La minga indígena en la panamericana es una muestra de dignidad a los demás pueblos y sectores sociales del país, ya que desde estos espacios se hilan y tejen los procesos de resistencia para afrontar el sometimiento y exterminio del gobierno nacional. Por lo tanto desde este escenario demostramos que una parte del pueblo colombiano está vivo y siente ahora más que nunca toda la injusticia del gobierno, por eso más que exigir nuestros derechos reivindicamos el reconocimiento de nuestro origen y el respeto otras formas organizativas.

En este sentido la minga para mí es una gran oportunidad para seguir despertando coincidencia en las personas que están segados por los medios de comunicación masiva y piensan que las informaciones que les ofrecen son verdades absolutas, cuando en la práctica carecen de veracidad, ya que se alejan de la realidad que se vive. Entonces, la minga permite el encuentro de personas y procesos que luchan por una misma causa, de esta manera aunando esfuerzos podemos construir una mejor sociedad.

Edinson C.


La minga como representación de trabajo en unidad, trasciende a espacios donde convergen todos los comuneros para buscar el equilibrio que necesitan nuestros territorios. Es justo decir que se comparte alrededor del fuego, se madruga para cocinar, se juega con responsabilidad y ante todo se escucha la palabra de los mayores, con sus orientaciones. Vivir la minga, estar allí, compartir, aportar, trabajar; eso nos hace diferentes, seguimos soñando y por eso luchamos por nuestros derechos. Este espacio fue enriquecedor y aportó a nuestro ser Nasa, por la defensa de nuestro territorio y a la vida digna de todos porque todos somos “Minga”.

Yony F.


Es la primera vez que participo en la Minga Indígena y como joven es un aprendizaje más de los procesos que se llevan a cabo en estas luchas.

Durante los días que estuve en esta minga sentí gran orgullo por ser Nasa, ya que por años hemos sido grandes luchadores en defensa de nuestros derechos y en defensa de Uma Kiwe. La minga es un reunir a mucha gente para trabajar todos unidos por un buen vivir.

Iksun J.


De admirar la gallardía de quienes enfrentan las fuerzas del Gobierno, tanto en lo político como en el terreno o campo de confrontación.

El ejercicio de la Minga, en este caso, consiste en resistir las imponencias del gobierno, las cuales afectan directamente la vida de los ecosistemas.

Muchas de las personas que no están de acuerdo con que les “Den” más tierra a los indígenas, no se dan cuenta que éstas tierras no son propiamente para “Producir” sino que son para preservar los nacimientos de agua y la vida en general.

Esta Minga es un espacio de encuentro, de compartir y de saber que los Nasa y demás grupos populares tienen aspectos en común, tales como los beneficios de un estado en su integralidad, el beneficio de tener espacios de vida saludables, de producción sana (Wet wet finzenxi).

Julián L. M.


¿Qué concepto tengo de la Minga? Creo que somos un apoyo para la comunidad y la organización como defensa de nuestros derechos, creo que es una manera de demostrar la unión y resistencia de un Pueblo, la lucha por la cual estamos batallando para el buen vivir y permanencia de una cultura.

Pienso que con el acompañamiento de los pueblos se demuestra que aún después de tantas guerras y batallas se continúa en la lucha.

Saya V.


La Minga por la Paz: es un espacio de encuentro de los Pueblos Indígenas, campesinos y afros; donde se comparte cultura, saberes, vivencias, comidas, deportes, música y trabajos comunitarios. Todo esto se logra a través de la Minga. Con esto se busca hacer respetar los derechos de las comunidades o pueblos, ya que es una manera de resistencia para proteger nuestro territorio que es la herencia de nuestros hijos.

Celmira C.


La movilización como mecanismo de presión, para que el estado cumpla con los diferentes compromisos que tiene con las comunidades indígenas.

Es la herramienta más eficaz con la que cuenta la organización indígena; porque esta movilización tiene que tocarnos a todos, organizaciones sociales, gente del común, gremios, etc.

Recordemos que esta movilización no es por plata como piensa el común de la gente, o por incluirnos en el plan de desarrollo, es en defensa de la vida y la naturaleza de esos recursos naturales de los que dependemos para vivir.
Nuestros ríos, selvas y montañas están en peligro y si no nos manifestamos ¿quién lo hace? La gente de las ciudades no lo sienten, no lo ven, porque todo les llega, todo lo compran. El beneficio de esta movilización es para todos, así algunos no hagan parte de ella o no estén de acuerdo.

Julián L.


MINGA LE DIGO
LA MINGA, LA MAESTRA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y EL CAMBIO SOCIAL

La minga es la práctica que le ha permitido al Pueblo Nasa mantener la unidad, desde los espacios familiares y veredales, hasta los espacios regionales y nacionales como la Minga por la defensa de la vida y el territorio. Desde hace cientos de años la Minga o trabajo comunitario permite sumar manos para la obtención de un fin común como adecuar un camino, construir una casa o establecer un cultivo, también permite tejer los lazos que conforman el entramado social. Desde finales de la década de los 90 también se vienen convocando Mingas regionales y nacionales para exigir los derechos de los pueblos indígenas y de otros sectores sociales del país. Es así como la Minga de movilización se ha configurado como una práctica cultural de los pueblos indígenas del Cauca que cada vez se arraiga más en actores como los campesinos, los afro descendientes y los estudiantes.

Esta vez la Minga por la Vida y el Territorio logró convocar inicialmente, además del CRIC, al CRIDEHU, CRI.., pero con el pasar de los días de bloqueo se fueron sumando sectores sociales de Antioquia, Chocó, Putumayo y Nariño, entre otros. Sin embargo, así como fue creciendo el apoyo también fue creciendo el resentimiento entre los sectores que tradicionalmente se han opuesto a las movilizaciones sociales. La confrontación pasó de los escenarios virtuales a los físicos cuando en Popayán se convocó a una movilización reaccionaria contra las instalaciones del CRIC. Este conflicto pone de manifiesto la estrategia de criminalizar la Minga y motivar a los ciudadanos para que ellos mismos confronten a los manifestantes. Así como en el tiempo de la Violencia, a mediados del siglo XX, cuando se puso en jaque el Estado colombiano, la respuesta para contrarrestar el creciente poder popular fue pagar sicarios para que asesinaran tanto a liberales y conservadores y enardecer el odio entre unos y otros. Han pasado 71 años del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y hoy las demandas del pueblo y del Estado siguen siendo similares.

Esta vez la minga ha dejado algunos sinsabores pero una certeza importante, las organizaciones indígenas del Cauca y el suroccidente colombiano, junto con afros y campesinos, han demostrado ser uno de los movimientos más importantes de Colombia y del mundo. Son pocos los procesos a nivel global que logran mantener bloqueada una vía tan importante como la panamericana por casi un mes. Aunque esto no fue gratis, fueron 12 los muertos que indirecta o directamente dejaron su vida en el proceso, pero que dejaron claro que a pesar de la campaña de criminalización contra la Minga, el accionar desproporcionado y las infiltraciones de la fuerza pública y los falsos negativos como la muerte de 8 comuneros en Buenaventura en condiciones que aún no se aclaran, la Minga tiene la fuerza de hacer tambalear la institucionalidad colombiana.

Ya en el día a día la Minga de movilización permite compartir y tejerse tanto entre comuneros de un resguardo como entre diferentes resguardos y pueblos. Las cocinas comunitarias, la disposición de las basuras y excretas y la convivencia en general nos enseña que podemos convivir entre miles de personas resolviendo paso a paso las dificultades que enfrentamos. Otro aprendizaje es la valentía de los comuneros, que cuando llegaban las tanquetas o los helicópteros no se llenaban de temor sino que encendían su valor para enfrentar al enemigo física o verbalmente. En los espacios de esparcimiento como algunos bailes que se realizaron en la carpa principal, era curioso encontrar personas que prendían los casquetes de los gases lacrimógenos. Al comienzo las personas salían asustadas e irritadas por los gases pero con cada prendida de gases las personas se mantenían en el baile y otros gritaban “no sean flojos, aguanten”. Es así como la Minga es un espacio de aprendizaje en todos los niveles, desde el comunitario, el territorial, el político organizativo y el físico. La Minga por la Vida y el Territorio nos dejó grandes aprendizajes y la firme convicción que es por medio de las vías de hecho y la movilización que se hace la historia.

Roger Fabián García


NOTA: el registro fotográfico fue realizado por el Programa de Diseño y Comunicación y algunos trabajadores del CECIDIC.

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